CENTRO MÉDICO Y FERTILIDAD

La criopreservación de embriones ha sido una de las revoluciones más significativas en el campo de la reproducción asistida. Desde sus inicios en los años 80, esta técnica ha evolucionado sustancialmente, permitiendo no solo mejorar las tasas de éxito de los tratamientos de fertilidad, sino también ofrecer mayor flexibilidad y seguridad a las pacientes.
Los primeros embriones humanos fueron congelados mediante el método de congelación lenta, que consistía en enfriar progresivamente las células para evitar la formación de cristales de hielo dañinos. Sin embargo, este procedimiento tenía tasas de supervivencia embrionaria limitadas tras la descongelación.
A partir de la década de 2000, se introdujo la vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que evita la formación de cristales y convierte el líquido intracelular en un estado vítreo. Gracias a la vitrificación, la tasa de supervivencia embrionaria tras la descongelación supera hoy el 90 %, y los resultados clínicos (embarazo y nacimientos) son comparables a los de embriones frescos.
En los últimos años, ha surgido un nuevo avance: la ultravitrificación, una versión mejorada de la vitrificación convencional. Este método emplea tasas de enfriamiento aún más rápidas (superiores a los 20.000 °C por minuto) y volúmenes extremadamente reducidos de medio crioprotector. Esto minimiza la toxicidad celular y maximiza la viabilidad embrionaria, especialmente en embriones de día 5 (blastocistos), que son más sensibles al estrés criogénico. Estudios recientes sugieren que la ultravitrificación podría ofrecer una mayor eficiencia en la criopreservación de embriones de alta calidad y reducir el riesgo de alteraciones en la estructura celular tras la descongelación.
Además de su mejora técnica, la criopreservación ha abierto nuevas puertas en la medicina reproductiva: permite realizar transferencias embrionarias diferidas (lo que mejora la preparación endometrial), preservar la fertilidad en casos oncológicos o de planificación familiar, y almacenar embriones para investigaciones científicas o tratamientos futuros.
Hoy en día, la criopreservación —y más recientemente, la ultravitrificación— son herramientas esenciales en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV) y siguen evolucionando con los avances en biotecnología y criomedicina, consolidándose como pilares fundamentales en la reproducción asistida moderna.
Daniel García
embriólogo